Rinoplastia
La cirugía de la nariz o rinoplastia es una de las operaciones de estética más frecuentes en los hombres. La nariz en el hombre se suele caracterizar por su mayor tamaño y grosor en estructuras óseas y cartilaginosas. En la planificación de la intervención es fundamental tener en cuenta la fisonomía de la persona para evitar reducir mucho el tamaño de la nariz en proporción a la cara. El hombre tiene además una piel más sebácea por lo que hay que tener en cuenta que el resultado final y la reducción conseguida puede verse afectada porque la piel se adapta menos.
Es habitual también tener que tratar de corregir problemas funcionales por desviación de tabique debido a traumatismos.
Normalmente la técnica elegida es la rinoplastia abierta (se practica un pequeño corte en la columela, o sea, el puente de piel entre el labio y la punta nasal que separa las dos ventanas nasales), ya que se tiene una mejor visión de las estructuras a corregir. Únicamente en casos de reducción de gibas en narices no muy grandes usamos la rinoplastia cerrada.
Los pasos involucrados en una rinoplastia suelen ser:
- Estrechar la punta eliminando parte de los cartílagos alares.
- Reducir el dorso haciéndolo recto.
- Estrechar la nariz.
- Estrechar la punta y reducir proyección pero sin hacerla respingona.
- Colocar injertos de cartílago para rellenar o mejorar la proyección en diferentes zonas de la nariz.
- Corregir las desviaciones de tabique.
La rinoplastia se lleva a cabo bajo anestesia general y requiere una noche de ingreso. Los tapones se quitan entre 1-3 días tras la operación y la férula a la semana. Se recomienda entre 1 y 2 semanas de baja en función del trabajo y obligaciones que se tengan.
