Toxina botulínica

La toxina botulínica tipo A es el tratamiento médico de elección para tratar las arrugas de la frente y el entrecejo, entre otras. Cada vez más los hombres se preocupan por su aspecto y la medicina estética ofrece soluciones seguras, no invasivas y rápidas para el tratamiento de las arrugas de expresión.

Hay que tener en cuenta varios aspectos del tratamiento que son diferentes con respecto a las mujeres: puede ser necesario una dosis ligeramente superior y el tiempo de duración puede ser algo inferior y todo ello debido a que la musculatura está más desarrollada. La musculatura masculina acostumbra a ser más potente y esto puede ser muy visible a nivel de las arrugas de la frente causadas por el movimiento del músculo frontal y de los corrugadores. Estas arrugas pueden ser muy profundas y tienen una disposición horizontal en la frente y vertical en el entrecejo.

El tratamiento se realiza de forma ambulatoria y aparecen los resultados a partir del 4º-7º día con un máximo a los 10-15 días. El efecto de la toxina es reducir la tonicidad del músculo y su potencia para difuminar las arrugas ya que es muy difícil que desaparezcan del todo.

No solo se puede tratar la frente sino que otras áreas con arrugas provocadas por la mímica también pueden tratarse como son las patas de gallo o las bandas cervicales.

El criterio médico de los puntos de inyección y la dosis determinará el efecto final para con cada sesión cada 3-6 meses ofrecer la excelencia en los resultados.

Asimismo la toxina botulínica puede usarse para el tratamiento de la hiperhidrosis en axilas y palmas de las manos. Esto es una ventaja para aquellos hombres en los que la sudoración excesiva les resta confianza en sí mismos. El tratamiento es también ambulatorio aunque la dosis a usar es mayor. En ocasiones puede ser necesaria la aplicación previa de anestésico tópico. La repetición de las sesiones debe realizarse cada 6-8 meses dependiendo del grado de sudoración.